Arturo Soria, un Maestro - Carta de Arturo Arroyo
UN MAESTRO - Carta de Arturo Arroyo, (Director de la mítica Pucará, la primera Revista de Historietas de Tucumán) publicada hoy en el diario. La Gaceta de Tucumán
En la foto, Don Arturo Soria, el Oso Rossello y Francisco Solano López, en una de las tantas reuniones en la casa del Maestro Soria, donde la unhil vivió entre risas y proyectos, sus mejores e inolvidables años.
Conocí a don Arturo Soria en 1984. Por esos días se sumó apasionadamente, tras su hijo Jorge, a un peque
ño grupo que pretendía realizar un sueño: hacer historietas y publicarlas en una revista propia. Aquí, en Tucumán, aunque sonara delirante. Y se le iluminaba ese rostro confiable y transparente cuando nos oía remarcar: “pero historietas nacionales, con héroes e historias propias, nuestras”. Algunas veces él agregaba como si pensara en voz alta: “Y claro, como las hicieron los yanquis toda la vida”. Así que fue de la partida cuando sacamos “Pucará”, la primera y única revista de historietas nacionales tucumanas, e hizo anidar ese proyecto en lo más hondo de su corazón. Don Arturo amaba la historieta; sabía mucho. Pero especialmente amaba a su patria y a su familia, ya sus amigos, en ese orden.
Pausado, prolijo, creativo, talentoso y medular, asumía la tarea de dibujar los guiones que le acercábamos con un gesto ya habitual y por cierto innecesario de agradecimiento: daba gracias por poder hacerlo, porque por fin, después de toda una vida, su pincel daba vida a los mágicos cuadritos del noveno arte desde las páginas de una revista, codeándose con los grandes del país. El historietista que había estado siempre relegado en su interior se manifestaba en plenitud. Y me lo decía. como me dijo aquel día al entregarme emocionado los originales de “El Zoilo y la Sirimbani”, el primer relato de Arturo Jauretche llevado a la historieta, adaptado por mí: “¡Qué le parece, una historieta de los tres Arturo!”. “El Gato” y “El familiar”, guionadas por Ricardo Ferrari; “El salto de la tía Neptalí”, con guión mío; una tapa memorable (de la N° 6) donde se ilusionaba con una Navidad en Las Malvinas y todos nuestros personajes alrededor del Nacimiento, fueron algunos de sus mejores logros. Cerca de la María, su esposa, trabajo, amor, hospitalidad, tango, mate, algún vino y fragua artística en ese rincón bohemio de su casa que era también nuestro. Aprendimos de usted, maestro, que Dios lo tenga en la gloria.
Arturo Arroyo
Buenos Aires 2.635
S. M. de Tucumán

