Proyecto Tucumanga
Proyecto Tucumanga
Por Juan Aníbal de La Madrid - Nota publicada originalmente en el año 2006 en la Revista Motoman N°1
El comienzo de una palabra que solo es un juego. La realidad vista desde el Proyecto Tucumanga y sus principales exponentes.Consumo y Producción.
Dos palabras que manejan el mercado y a su vez, éste es quién estimula el crecimiento en muchas sentidos. La ley de la economía plantea que quien compra, manda. Solo que no es aplicable a todos los niveles.
Tucumán durante mucho tiempo, como otros lugares, se ha caracterizado por ser solo un receptor, con un cliente que compra, pero no manda, no produce. Hemos recibido todo el remanente de la producción oriental de animé y manga, que el mercado adapta a nuestro idioma con mezclas que pocas veces han resultado fructíferas, como el caso de Robotech. Todo el mercadeo, la televisión, imponen series y personajes que terminan agotándose solo para dar lugar a otro, nada más, y poco a poco, esa penetración cultural crea fervientes seguidores que muchas veces rozan el título de fanáticos enfermos del manga, solo que ellos prefieren autodenominarse “otakus”.
No se discute aquí para nada, la belleza de un estilo de narración, como la japonesa por ejemplo, ni mucho menos sus grandes autores con personajes que siempre serán más humanizados y creíbles que los superhéroes yanquis. Temáticas que derivan en el aprendizaje de algunas de las buenas costumbres de los pueblos orientales, como el valor de la palabra dada, la puntualidad, el compromiso, el esfuerzo personal, la dignidad y por sobre todo, el honor. Es algo de ellos que deberíamos imitar, es su naturaleza, su origen y no se los ha enseñado Tom Cruise, como quiere hacernos creer en “El último Samurai”. (por eso, a pesar de Chamberlain, Aguante Shogun).
Por supuesto que hay que dividir a grandes rasgos en dos grupos iniciales que, al menos en Tucumán desde que surge el término Tucumanga, ya tienen notables diferencias entre si. Primero están los que compran mucho, pero no mandan, ven y leen de todo, enunciando hasta los datos más insignificantes de alguna serie. Y digo insignificante porque “datos estúpidos” puede llegar a herir susceptibilidades el día que entiendan que significa “susceptibilidad”. Son los que siempre se quedan en la teoría sin pasar a la acción. Aquellos que fuera de su clásico grupo de amigos fanáticos, se sienten incomprendidos por no tener la valentía de asumir realmente el mundo en que viven. Cambiarán solo si esa valentía aflora cuando la descubran.
Mientras tanto, salvo agradables excepciones, se mantienen en el rol de consumistas no-productores, totalmente dependientes de lo que hagan otros, y ojo que esto es una crítica muy personal y frontal, que no necesariamente debe ser compartida. Pertenecer a este tipo de grupos fanáticos es una decisión individual de aquellos que desean tener esto, tener aquello, lo último que salió, en definitiva, tener sin llegar a ser.
Estaría bueno que, si de tener algo se trata, intentaran tener personalidad y al menos, desarrollarla.
Por otro lado, están aquellos que luego de muchas charlas en Chile 935, en los Tinta Nakuy, en el evento Tucumanga 2005, se encuentran en un estado de duda entre seguir con sus tradicionales compañeros de siempre, tratando de tener, aunque sea la más mínima importancia dentro del grupo, o bien, intentar algo nuevo produciendo individualmente o invitando a todo el grupo a un cambio de actitud.
Y son básicamente ellos, los incipientes guionistas y dibujantes, los que se dejan llevar por su espíritu creativo, que en los artistas, se torna indomable. La edición de los nuevos Fanzines de Tucumangas (unhil Tucumanga, Areanimé, Grupo Fénix, El Concilio del Animé, Studio BDRS, La Coalición, La Jaula, AJI, Haruma) en el último Tinta Nakuy 2005, es una grata señal de este cambio, del deseo de llegar a ser.
Tucumanga ¿y eso que és?
Después de muchas charlas dentro de unhil, la unión de historietistas e ilustradores de Tucumán, de la que participaron autores como Jorge Endrizzi, Gonzalo Cruz, Rodolfo Paz, Romina Suárez y César Carrizo, se decide crear una nueva agrupación para contener a aquellos que tengan preferencias por las líneas de dibujo orientales (japonesas, coreanas o chinas, no uruguayas).
Era una realidad que luego de tantos intentos de unhil por captar la atención de los jóvenes autores, éstos no tenían el mayor interés, ya que el manga, su principal preferencia, no tenía cabida formal en cada evento que se organizaba, como si lo tenía la Ilustración y la Historieta Nacional en unhil y la Caricatura en la uc!, unión de caricaturistas). A esta decisión le siguió la creación de un nombre que en definitiva es una mezcla de los términos Tucumán y Manga, Tucumanga, para reforzar el concepto de lo local, lo nuestro siempre, creando además el logo con base en la bandera imperial japonesa y el mapa de nuestra Provincia.
Texas 46 aka The Good War movie
El término Tucumanga puede compararse a otros tantos tucumanismos como la famosa “Milanga”, que no es la milanesa que come Otomo, sino más bien, la denominación popular del sandwichs de milanesa y como tantos otros, un término al que se puede llegar de manera lógica. Con el tiempo y preparando ya el sitio web dibutopia.com nos encontramos con la misma palabra en un blog creado por los hermanos Antonio y Cecilia Bartoloni, (www.tucumanga.com.ar), a quienes tuvimos la suerte de conocer mucho después de iniciado este nuevo espacio que tiene un mismo nombre, pero con una proyección muy distinta en el tiempo. Incluso hemos llegado a acordar una mínima coordinación, ya que este blog, ha colaborado enormemente informando sobre cada una de las actividades y eventos que se han realizado a partir de entonces.
En principio intentamos designar con el nombre de Tucumanga, al coleccionista, integrantes de un club de fans, guionistas o dibujante tucumano que tenga especial interés por el manga y el animé. En una segunda etapa, (que ha comenzado ya), será quien organice el evento y la Revista Tucumanga, aquél que tenga una producción propia, sin personajes robados a otras series o imitando acabadamente un estilo de su autor preferido. Y esa es la idea general, algo que nos dimos cuenta participando de otros eventos, en los que quienes gustan del manga y el animé, están en su propio mundo sin relacionarse con el resto de los stand, solo esperando en el suyo para que les digan lo fantástico que dibujan (casi todos con el mismo estilo). A esta gente hay que decirles la verdad, que dejen de robar “homenajeando” a tales personajes, dejen de copiar y de una vez por todas, tengan una producción propia, porque simplemente pueden hacerlo.
Pasa, creo yo, que tienen miedo a lo desconocido y prefieren quedarse siempre con lo que está probado ya como un éxito. Es la misma política que han seguido las Editoriales del ramo, ya que siempre venderá más Sailor Moon, (más ahora que llegará al cine) que el impecable y sobrio “Santuario” y su mundo de política y yakuzas. Y digo han seguido, porque actualmente editoriales como Ivrea comenzaron a mirar hacia adentro y lanzan valioso material de autores locales, entre los que se destacan “Anita, la hija del verdugo”, de los hermanos Bobillo, “Mar del Plata”, de Agustín Dib y Juan Pablo Vásquez y “Reparaciones Fina” de Patricia Leonardo.
Dónde vamos
Iremos donde los que produzcan deseen, porque en ellos está la última palabra, siguiendo el ejemplo incansable de “Tipos Vivos”, de Zelaya-Gómez-Rocabado ya en su quinta edición. Será un nuevo evento propio, una o más Revistas, un sitio Web, lo que se decida será bueno, por el solo hecho de tener el gran valor de la originalidad, de ser verdaderamente nuestro. La cuestión pasa por no bajar los brazos y sabernos una isla ya, en el contexto nacional, con excelentes talentos que solo deben animarse a más.
Me costaba aceptar los dibujitos japoneses y sus ojitos grandes, hasta que por fin me animé y me encontré con la manga de personajes como Rick Hunter, Mazinger Z (caprichoso y loco porque tenía un pendejo en la cabeza), Cobra y su psicoarma por la que todos nos cortaríamos ya un brazo y con la que los hacía pomada a todos), José Miel, (un dulce), Kun Kun (aunque pocos se acuerden de este adorable cavernícola) y tantos otros de los que aprendí a valorar la amistad y el honor, tocando La Ranita Demetan, mis intimas fibras que contiene mis lágrimas. Y así uno con sorpresa, se entera con el tiempo que por ejemplo Bob Esponja es realmente oriental, porque Bob es “ponja” y que aquella triste Ranita era salteña, más específicamente de Metàn.
Iremos a producir lo nuestro, creando un mercado local, por más pequeño que resulte, con el primer objetivo de no perder dinero, no el de llenarnos de guita porque debemos saber dónde estamos parados realmente. Y si de consumir se trata, compremos lo nuestro estimulando al colega, que seguramente comprará lo tuyo. Trataremos de producir, para poder mandar. Seguiremos escribiendo y dibujando, hablando de estas cosas, con este espacio para quien desee comentar, discernir, aportar, escribir sobre esta realidad de los Tucumangas que comienzan a tratar de ser.
Amén (Que así sea).
Juan Aníbal de La Madrid
San Miguel de Tucumán, 18 de Septiembre de 2006

